martes, 21 de septiembre de 2010

Pour commencer

Relato?

La vida puede llegar a resultar aburrida, agobiante, sin sentido, superflua, arrogante… Yo, realmente, hasta hace nada, lo creía así.
Al fin y al cabo nunca había tenido nada por lo que luchar, por lo que preocuparme, algo que hacer que realmente me resultase un esfuerzo, algo con lo que poder romper la barrera de lo establecido. Quizás por eso me había ocultado tras las amplias paredes que suponía la lectura de un libro, el visionado de una película, la diversión de una serie, o el culto a entender lo que susurraban las canciones. Todo estaba lleno de héroes, de personas a las cuales no les quedaba otro remedio que mostrar su valor, ya fuera por su propio bien, por su integridad, o por salvar a alguien cercano.
Ellos podían verse envueltos en profundas tramas de espionaje, de política, de guerras, traiciones y venganzas, o adquirir magnificas facultades sobrenaturales y debatirse entre ocultarlo para pasar desapercibido, y usarlas en propio beneficio. ¿Acaso no resulta maravilloso?
Claro, todo es genial, pero a la mayoría de personas eso no nos ocurre, y debemos conformarnos con alcanzar esas metas que llegan a nosotros prefabricadas, sin más reto que aprobar unos cuantos exámenes, sacarse algún título, y trabajar hasta que nuestros cuerpos digan basta.
Lo que yo os diga… Aburrido.
Por eso vi me puerta de escape cuando aquella chica se presentó ante mí. Lo que me propuso, es una de esas cosas que solo ocurren una vez en la vida, a una persona en el planeta. Sería un demente si lo hubiese rechazado, aunque tampoco me dio la oportunidad de hacerlo.

/—Te ofrezco algo… —me había dicho cuando me la encontré en el angosto espacio que quedaba entre dos edificios, y que solía usar como atajo dependiendo de mi dirección— Sé que no podrás resistirte.
Sin duda en aquel momento, me extrañó su repentina aparición sin ni siquiera presentarse, pero sus palabras susurradas con picardía me habían golpeado con fuerza el subconsciente.
—Continúa… —he de resaltar que era una joven realmente hermosa. De la misma edad aproximada que la mía, unos diecisiete años, lucía una larga cabellera de un negro azulado espectacular, y unos ojos entre verdes y negros que casi habían conseguido atraer más mi atención que su espectacular cuerpo, de sinuosas curvas. Sin duda bellezas como aquellas, no se encontraban todos los días.
—¿Qué te parecería poder conocerlo todo sobre quien quieras, con un simple roce de labios entre el sujeto, y tú? —Había sonreído dulcemente mientras  se apartaba de un manotazo el pelo de los hombros— ¿No te resulta realmente excitante? Invadir intimidades solo con un beso. Mmmm… Adoro los besos…
La verdad es que no había logrado reprimir una sonora carcajada. ¿Nerviosismo, escepticismo? La verdad es que no lo recuerdo, el caso que no pude evitar mirarla y clavar mi mirada grisácea en la suya, consiguiendo solamente que ella diese unos pasos hacia mí.
Se había colocado a pocos centímetros de mi cuerpo, posando una de sus manos sobre mi pecho, agarrando con fuerza la camiseta oscura que llevaba puesta, y aferrándose con la otra a mis caderas. Además,  había puesto su cara peligrosamente cerca de la mía.
En ese instante, creí haberlo entendido todo.
—¿Creíste que no me daría cuenta? —Yo todavía me había acercado más a su rostro, pegando mi frente contra la suya— Tú lo que quieres es ligar conmigo… ¿Cierto?
Ella sí que se había reído con ganas al oír mi suposición.
—Claro que no… Solo me pareces la persona perfecta para entregarle ese pequeño don del que te hablado. No me engañes, sé que en el fondo estás deseando creer en lo que te he dicho.
Y de pronto, como quien no quiere la cosa, me besó.
Fue lento pero caliente, quizás sobre todo por el erotismo que desprendía la joven, y en aquellos momentos pensé que si ella hubiese tenido la facultad de la que hablaba, no me habría importado cederle mis recuerdos y conocimientos con tal de disfrutar de sus labios.
—Desde ahora, posees algo por lo que muchos morirían. El poder de invadir las más secretas intimidades de los demás, el poder de saberlo todo, de poder investigar cada pensamiento y cada forma de pensar. Pero debes recordar una cosa… No beses nunca por segunda vez a alguien al que ya le hayas robado todo al menos que le desees lo peor.
Pero no os engañéis, todo esto no me lo dijo hablando, ya que el beso aún no había terminado. Digamos que aunque suene extraño, resonó en mi mente de forma clara y contundente.
En el momento en el que abrí los ojos al no notar sus labios, ya no estaba junto a mí, aunque todavía había sentido sus manos rozando mi cuerpo, como un recuerdo de lo que ya no existía./

Ahora, la luz del sol de verano se difuminaba a través de las escasas nubes blancas que surcaban el cielo, y yo seguía dándole vueltas a lo sucedido.
A lo único a lo que había llegado a la conclusión es que lo que pasaría si besaba a alguien por segunda vez, sería que moriría. ¿Qué otra cosa podía haber peor que eso? Si, vale, quizás una vida llena de infortunios… Pero lo dudaba, sin duda, lo dudaba.
Aunque claro, especular y especular no era mejor que saltar a la acción, por lo menos solo para probar si realmente había adquirido capacidad alguna.
La ciudad estaba llena de gente, y cualquiera podía servir como experimento orientativo…
Observé concienzudamente mí alrededor en busca que alguien que no conociese, que me resultase medianamente atractivo, y que pareciese tener una interesante vida que conocer.
No me resultaría difícil encontrarlo, en ciudades de enorme tamaño como Madrid, podías encontrar todo lo imaginable.
Desde adorables viejecitas recubiertas y recubiertas a pesar del sol, hasta aquellas figuras deslumbrantes, tanto femeninas como masculinas, que se paseaban como por pasarela de moda, insinuando (o en algunos casos dejando ver) las partes de su cuerpo más destacables.
Si, podría definirme con un amante de las proporciones humanas, y sobre todo, de la belleza de los cuerpos. Soy un sibarita en ese tema, creo. No debería decir que me da lo mismo una mujer guapa, dulce y esbelta, que un hombre hermoso y sonriente.








No sé porque elegí este inacabado relato para comenzar mis andanzas en este blog. Aunque seguramente sea porque me relajó mucho escribirlo.
Bienvenidos pues a este pequeño Universo que está naciendo poco a poco. No sé lo que os encontraréis a partir de ahora. ¿Más relatos? ¿Experiencias? ¿Críticas? ¿Visiones del mundo?
Niaaaah...
¿Acaso importa?